Esperit de la missatgeria

«Había comenzado el período de Siva el Restaurador. La restauración de todo lo que hemos perdido», Philip K. Dick, Valis.

viernes, 29 de abril de 2011

Lágrimas en la cinemateca (2) Vampyr, de Dreyer

Escena 2
Vampyr, de Carl Theodor Dreyer

Amanecer. Mansión con abundantes sombras y telarañas en las esquinas.

Un ejercicio de estilo del cineasta danés Carl Theodor Dreyer puede servir como ejemplo de la gran transformación operada en las artes plásticas gracias al cinematógrafo. Se puede tomar a Dreyer como ejemplo debido a su gran cultura plástica previa, debido a la cual varias de sus puestas en escena remiten a clásicos de la pintura, en especial de la pintura romántica alemana. Así, el cambio de Rotari al cine resulta menos brusco.



En la secuencia tomada de su Vampyr, un ejercicio de estilo, las lágrimas no permanecen congeladas en el tiempo, como en el rastro rígido de la escultura de Rodin; tampoco se representa simbólicamente mediante un modelo iconográfico cultural que otra cultura probablemente no entendería, como en el caso de Rotari y su pañuelo. En definitiva, tampoco se trata de una representación, sino que la exposición de los objetos y los cuerpos se ha transformado en imagen en los negativos de la película.
En el caso de las lágrimas filmadas, se puede contemplar entero el movimiento descendente que recorren, hender con su acción la eternidad de lo inmóvil y trazar un trayecto que señala un lapso e introduce otra dimensión a las artes plásticas: la temporal, con ésta no sugerida por la habilidad del artista sino mostrada con la ilusión de ser como el mundo empírico, ilusión aportada por los 16 o 24 fotogramas por segundo, una sucesión de imágenes más rápida que lo que el ojo puede advertir. Como resultado, el espectador ve durante unos segundos como la lágrima rueda. Además, y en otra variación respecto a pintura y escultura, la obra fílmica no puede captarse de un vistazo. Son necesarios decenas de minutos para poder valorarla por completo.
Por su parte, en el caso concreto de Vampyr la razón de las lágrimas no guarda ninguna relación con el mundo íntimo o los afectos personales, trasciende el dolor emocional o el desgarro psicológico para adquirir un valor metafísico. El juego consiste en ganar o perder el alma, lo más valioso que atesora un ser humano para un creyente –tal y como era el propio Dreyer, por más heterodoxo que fuera. Y el debate interior en el personaje de la hermana no puede ser más intenso, pasando en pocos fotogramas del pesar absoluto por la posible pérdida del alma al deseo de ser sometida por el vampiro. Todo ello insertado en una única secuencia, con una descripción ambivalente del personaje, una riqueza psicológica que en los retratos sin narración resulta más difícil de obtener.
Con este ejemplo de Dreyer se constata claramente una cuestión apuntada por Leutrat: «Las lágrimas pertenecen al dominio de la sombra y salen a la luz».[1] Los deseos no expresados del subconsciente, apenas entrevistos por el propio sujeto, irrumpen en el mundo ordenado de la conciencia y lo trastocan.
[1] Leutrat, J.-L. (1995), Vida de fantasmas. Lo fantástico en el cine, Ediciones de la Mirada, Valencia, 1999, página. 14

2 comentarios:

"Tati-Pagès-Soulbizarre" dijo...

ep! paraules majors!
és la que em falta per la col·lecció de Dreyer!
i no l'he vista, o sigui que farem els deures.
Dreyer, ostres, quan la religió trancendeix i la metafisica impera en tota regla. Aquesta és la consideració permanent a força de desenes de visualitzacions de Ordet. La peli de les pelis.
Missatger, la claves com sempre.

El missatger dijo...

Home, no té la densitat metafísica, espiritual, d’Ordet, però Vampyr és impressionant en quant a inventiva. Fa temps ja vaig escriure una entrada (http://el-missatger.blogspot.com/2010/12/el-vampir-de-lavantguarda.html), amb dos seqüències que et poden convèncer per veure-la immediatament. Pur talent estètic.
I et recomano la nova versió en Dvd perquè el llibre que l’acompanya val molt la pena.
Salut i avantguarda!