Esperit de la missatgeria
viernes, 23 de agosto de 2013
El Gran Mascle Pitt al rescat
miércoles, 7 de agosto de 2013
El boc expiatori dins el jardí
sábado, 27 de julio de 2013
Tractament de la ciutat al cinema contemporani
miércoles, 24 de julio de 2013
La pirámide amurallada
viernes, 24 de mayo de 2013
Ciutat podrida
jueves, 3 de enero de 2013
Estrategias de salvación en el cine apocalíptico neoliberal
sábado, 22 de diciembre de 2012
Mirar els cossos fantasmals (Cuerpo a cuerpo, Domènec Font, 2/2)
martes, 18 de diciembre de 2012
Els cossos fantasmals del cinema. Cuerpo a cuerpo, de Domènec Font (1/2)
Domènec Font,
catedràtic de teoria del cinema a la Pompeu Fabra, va escriure un excepcional
assaig reflexionant sobre la representació del cos al cinema, Cuerpo a cuerpo,
subtitulat Radiografías del cine contemporáneo. Mentre redactava el text, l’autor
patia un càncer que, finalment, va acabar matant-lo i aquest saber es va
filtrant en el text i en la selecció d’obres. domingo, 2 de septiembre de 2012
Mirar apocalipsis il•lusoris
jueves, 1 de marzo de 2012
Clones que sueñan con sus derechos laborales
El film goza de un muy buen diseño de producción, pero aunque resulte excelente no es en lo que más detaca Moon. Todavía dispone de una baza mejor: plantea un conflicto de gran calado, con implicaciones sociales y metafísicas. ¿Qué derechos tiene un trabajador? ¿Qué es la identidad? ¿Cuáles son los límites de la individualidad? ¿En qué consiste el poder en el periodo tardocapitalista? En definitiva: ¿qué es ser un ser humano y en qué consiste vivir? Como en las grandes obras de fantasía, se reflexiona de grandes cuestiones sin aspavientos, mostrándolo sólo al fondo del plano, casi traslúcido, una energía apenas visible pero que agita toda la obra.
El film se abre con un anuncio comercial de la empresa que transforma material lunar en energía limpia de fusión. En el anuncio, de factura convencional, se compara la cruz de la moneda (que sería equivalente a la situación mundial en el momento en que se produjo el film), con fuentes de energía caras y en extremo contaminantes, con el presente diegético, la cara de la moneda, el presente del relato, un momento en que esas fuentes de energía han quedado superadas por una piedra extraída de la Luna y que permite energía nuclear de fusión.
Tras la información contextual empieza el relato propiamente, con la aparición de Sam, el protagonista, un astronauta en una estación lunar extractora del material con que se obtiene la energía. El astronauta está a punto de regresar a la Tierra tras tres años de soledad absoluta en la estación, con la única compañía de unas plantas y del ordenador de a bordo. La soledad empieza a hacer mella en el astronauta, que está deseando reunirse con su mujer y su hija.
Sam sufre un accidente a bordo de un vehículo lunar. Al despertar, se halla de nuevo en la estación, provocando una sensación de extrañeza en el espectador. ¿Ese es Sam? El hombre ha despertado antes de lo que tocaba, pero, ¿no acaba de accidentarse afuera de la base? Entonces se descubre que no se trata del mismo Sam, que el del inicio todavía se halla en el vehículo lunar, rescatado entonces por el Sam 2.
Ante el pasmo de los dos Sam, caen en la cuenta de que son dos clones de un Sam ancestral. La corporación repite la misma secuencia: los despierta, los mantiene un tiempo en la estación, luego tienen el mismo accidente con el vehículo lunar cuando teóricamente han de retornar a la Tierra, y entonces despiertan a otro clon. Nunca coinciden y viven engañados ese tiempo hasta su muerte. Un tiempo del eterno retorno pero entendido infernalmente.
La corporación dispone de esa manera de unos trabajadores clones trabajando en lugares de extrema peligrosidad dada la exigencia psicológica, sin que en la Tierra se sepa de su condición de clones esclavizados, cuya existencia se basa en el engaño. Una vez ha pasado su plazo de faena, por una versión biológica de la obsolencia programada, la corporación desecha el viejo clon (haciendo que parezca un accidente, para más homenaje a la mafia) y saca un nuevo clon del horno, gracias al cual el bucle eterno continúa.
Un error ha permitido coincidir a dos esclavos de la era espacial y desentrañar el truco, puesto que están programados genéticamente para que no coincidan. Lo que recuerdan ambos de su amor esperando en la Tierra y de su hija de pocos años, obviamente el mismo recuerdo implantado en ambos, no se trata de otra cosa que de un implante con pocos visos de corresponderse con el presente terráqueo. Nadie los aguarda. De hecho, como averiguarán más adelante, la mujer ya ha fallecido. Cuando llega su plazo, los clones enferman, y en principio mueren por el gas de la máquina que en teoría los criogeniza para trasladarlos a la Tierra.
Getry, el ordenador de la base constituye el tercer personaje en liza; inevitablemente remite al Hal 9000 de 2001, de tal manera que se juega con el horizonte de expectativas del espectador, quien espera que sea el enemigo de los protagonistas clonados, pero en un proceso similar al Aliens de Cameron, el ordenador Getry acaba manifestado una personalidad encantadora, con la voz de Kevin Spacey conformando uno de los grandes personajes del fantástica de las últimas décadas y otro más en la galería de monstruos adorables.
En una lección para especuladores varios, la computadora Getry se apiada de Sam, demostrando ser más humano que los propietarios humanos, tiranos que castigan a una vida de mentira a otro ser humano y a una muerte prematura a cambio de la cuenta de resultados de la empresa. De hecho, uno de los raros momentos de humor se produce en una las conversaciones del film entre Sam y Getry, cuando el clon Sam le informa al ordenador Getry que los humanos no se programan, puesto que son humanos. Y lo dice él.
En primera instancia Moon niega la posibilidad de salvación para el conjunto de clones, pero al menos le concede a dos percatarse de la verdad, ver lo que sucede en la caverna. Con todo, voces en off al final del metraje informan de las acciones del Sam despierto, una vez se ha colado en un cohete de la corporación y ha llegado a la Tierra: denuncia a la compañía. No podía dejar a sus otros yo abandonados. Las acciones de la compañía caen. La última voz que se escucha en el film expone el punto de vista defensor de la corporación de emprendedores: Sam o es un loco o un emigrante ilegal. En definitiva, el discurso típico de estas corporaciones cuando se pone sobre el tapete sus tejemanejes.
A diferencia de la emoción ególatra concitada normalmente por el cine de Hollywood, basada en efectos espaciales, trucos propios de trileros o simple adrenalina derrochada, Moon demuestra con maestría cómo generar emociones partiendo únicamente del conflicto dramático.
martes, 14 de febrero de 2012
Una última ronda de hemoglobina en el pub (Shaun of the dead)
En el film se subrayan las analogías sociales. Al inicio de la película se muestra una sinfonía de una ciudad en versión actual, en que cada imagen pasa a ser un tratado de los elementos que configuran la cotidianidad en una gran ciudad europea: el supermercado de barrio, los autobuses, los trabajos en las grandes corporaciones con sus impersonales escenarios… Por ese escenario pululan unos personajes que se comportan según la iconografía establecida por George A. Romero de los muertos vivientes: el caminar lento e inseguro, la mirada vacía, la voluntad borrada… y eso que aún están vivos.
http://www.youtube.com/watch?v=vZmjsWAfn14
El protagonista Shaun es un perdedor inglés prototípico, un personaje que podría habitar las novelas de Irving Welsh o de Kureishi, con un trabajo precario y amigos con todas las características para cobrar el Paro durante largas temporadas. Como en cualquier película fantástica con un desarrollo argumental clásico, a los motivos sociales fantásticos se yuxtaponen los personales realistas, en este caso la conflictiva relación de Shaun con su novia por culpa de la incapacidad del joven para madurar, con lo que ello conlleva respecto a las discusiones con su padrastro o el apego que siente hacia su haragán amigo de la infancia, un adolescente perpetuo.
Esa trama personal se metaforiza en la fantástica, de manera que el fracaso sentimental de Shaun se transforma en un fracaso social, lo que en la típica conversión del fantástico pasa a ser un ascenso de los zombies y la ocupación de la ciudad. Los primeros zombies con los que Shaun se cruza le pasan inadvertidos.
En la siguiente secuencia incluso llega a confundirlos con borrachos. A esos primeros intentan eliminarlos lanzándoles vinilos, lo que sirve para establecer un canon de la música de los ochenta –una treta que también sería concebible en Irvine Welsh, por ejemplo.
Shaun of the dead homenajea al ciclo de Romero en muchas secuencias. Los zombies repiten lo que hacían en su vida diaria. Si los mallrats de Estados Unidos acuden al centro comercial, lo lógico es que los muertos vivientes británicos acudan en masa a los pubs y por una vez éstos omitan la señal de la última ronda de pintas.
Además, escenifica lo que debe de pasar por la cabeza del único superviviente de La noche de los muertos vivientes cuando se esconde en el sótano: probablemente se arrepiente de las desafortunadas decisiones previa. Por su parte, en Shaun of the dead, el protagonista se culpa por la muerte de casi todos los miembros del grupo que lo acompañaba en su intento de salvar la vida, mientras su exnovia intenta rebatir los argumentos de su culpa. El conflicto personal realista resolviendo qué tipo de futuro quiere compartir con su antigua novia es lo que Shaun debe resolver en el sótano.
En uno de los loops típico de las películas con cierres circulares (de hecho, resulta más apropiado utilizar el término en espiral), el final se corresponde con la secuencia de la primera mañana, la que establece la cotidianidad de Shaun, sustituyendo eso sí al amigo en adolescencia perpetua por la novia reconciliada. La fantasía zombie no es más que una excusa argumental para fijar un proceso hacia la madurez (eufemismo para referirse a una conformidad con la sociedad) vivida por tantos individuos: el paso a lo que generaciones previas denominaban personas de provecho, honrados contribuyentes al erario público.
Por lo que se refiere a la trama zombie, la película muestra como el tardocapitalismo lo ha diferido (como a tantas subversiones previas) convirtiendo a los zombies tanto en buenos operarios del sector servicios, como en monstruos de ferias de los que mofarse, o bien en invitados en talk-shows televisivos.
El orden social se ha recompuesto gracias a la evolución psicológica del personaje Shaun, que ha superado la fase adolescente, renunciando a madre y amigos, sustituidos por la esposa y, se supone, los retoños. Un final digno de La naranja mecánica. Eso sí, aún podrá compartir partidas de la cónsola con el amigo zombie los viernes por la noche. El fantástico y el costumbrismo de la juventud europea entrelazados.
martes, 17 de enero de 2012
Mad Max com encarnació de l'especulador financer

Mad Max 2 formaria part d’un imaginari fantàstic que va néixer amb la crisi del petroli als anys setanta. D’una manera molt més forta en la segona part que en la inicial, s’inscriuria dins la paranoia col•lectiva suscitada per la por a la manca de fonts energètiques, por exacerbada per aquella crisi. Si a la primera part l’escenari encara es podia reconèixer comparant-lo amb la societat referencial del seu moment, a la segona el món retratat ja entrava dintre dels llocs comuns d’allò apocalíptic tal i com l’ha imaginat la societat de consum, amb una estètica que devia tant al sadomasoquisme com al punk –per exemple, en la figura d’Humungous, capità de les forces del caos, personatge entre lluitador de Wrestling i sadomasoquista.
(la veu no es correspón a la del film)
Per aquella època el neoliberalisme social estava creixent i mostrava les seves credencials, traduïdes al cinema com una continuació de les pautes clàssiques del sistema de Hollywood (cinema d’acció, un heroi individualista i poc comunicatiu, amb els punys com a eina de diàleg), un entorn de caos econòmic definitiu, la importància de la possessió dels recursos per a controlar a la resta de població, l’anti-ètica de l’home com a llop de l’home, el poder de les fascinants armes, l’estètica de la violència... concretat en la figura del tauró de les finances. Molts d’aquest elements apareixen a Mad Max i van aparèixer d’una manera o d’una altra a bona part del cinema comercial posterior, portat al paroxisme durant l’era blockbuster.
Un personatge es mou per aquest món desolat amb destresa violenta, Mad Max, protagonista de la funció, transposició de la ideologia del tauró a la pantalla. Es tracta d’un antiheroi que s’alimenta amb llaunes de menjar per a gos, personificació dels anti-valors del nou règim político-econòmic que prenia l’hegemonia just durant l’estrena del film, l’any 81. Vestit de cuir negre, ben musculat per fer palesa la seva força bruta gràcies a la qual imposar la seva voluntat, Mad Max actua com un tauró financer taciturn i expeditiu que vol acaparar en propi benefici. No hi ha cap grandesa en aquest Max.
Però contradictòriament, l’home malcarat i agressiu, els punys del qual són la seva eina de comunicació, es revela com un apologista de la legalitat, algú que creu que la moral social es basa en el contracte; de fet, el boig d’en Max es passa mitja pel•lícula exigint el compliment d’uns contractes amb la gent de la perforadora, contractes que nous esdeveniments anul•len; amb tot, ell segueix insistint en la legalitat dels seus tractes. El contracte constitueix l’intercanvi social bàsic a l’era Reagan, amb les sales de justícia com santuaris de la nova religió on dirimir les diferències.
Com en qualsevol narració mítica, que segueix el trajecte de l’heroi, tal i com va sintetitzar en Joseph Campbell, també en Max sembla perdre-ho tot, hi ha de tornar al campament dels bons obligat per les circumstàncies, per enfrontar-se a Humungous. D’aquesta manera, l’antiheroi protagonista dels nous temps no protegeix a la comunitat per voluntat pròpia sinó per la força abassegadora dels fets. Sense oblidar l’acaparament de les fonts d’energia.
L’antiheroi perfecte per al binomi Reagan-Tatcher.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Brazil

Brazil. S’ha de ser molt valent per acceptar endinsar-se en la revelació de la imaginació. Però l’alternativa és viure en una mentida.
Brazil...
miércoles, 30 de noviembre de 2011
La Cosa, de Carpenter. El monstre que assimila a l'altre, el copia i el destrueix.
El primer en adonar-se’n de que alguna cosa no rutlla és el personatge interpretat per Ken Russell, nova versió del prototip de l’individualista home de frontera tant del gust de Hollywood. Un científic de la base proposa matar a tothom i així morirà també La Cosa, aplicació posmoderna del mètode Simó de Montfort per eliminar l’oposició. «Avui en dia ja no es pot confiar en ningú», segons afirma el científic. Que «l’altre» és un perill serà un dels eixos temàtics del fantàstic des dels anys setanta, i no per casualitat, òbviament. En temps de neodarwinisme social impulsat per les esferes econòmiques interessa que els uns desconfiïn dels altres.
Tampoc resulta insòlit que durant el govern Reagan es procedís a fer remakes dels clàssics de la ciència-ficció dels cinquanta, ja que ambdues èpoques estan clarament vinculades. A la caça de bruixes, els blocs rivals separats per un mur de granit i la por atòmica retornaven amb força als vuitanta. Però el que al clàssic de Hawks era una paràbola militarista, aquí agafa un aire molt més nihilista, el propi d’un Carpenter contestatari.
Per aquesta voluntat una mica a contracorrent de Capenter un final feliç convencional hauria sigut inversemblant. El darrer acte dels dos humans supervivents consisteix en acabar amb el monstre i després esperar una mort segura per congelació compartint un whisky. Estem a l’any 82 i La Cosa competeix amb E.T. als cinemes. Qui guanyarà? La versió anti-Reagan, que exposa el seu ideari en forma de monstre replicador, o bé la fantasià benvolent i narcotitzadora del extraterrestre generós. Tots coneixem la resposta. El nihilista Carpenter va sortir derrotat, superat per Spielberg, el gran creador de fantasies neoliberals juntament amb la factoria Disney.
Contra el monstre del pensament únic del Nou Ordre Mundial poc podia fer-se fins que no s’estimbés per les conseqüències ineludibles del seu ideari. Carpenter en forma gore grandguignolesca va oferir un apunt pessimista sobre el llarg trajecte per les penombres que iniciaven les democràcies occidentals. La perversitat que ja havia atacat a aquestes societats als anys cinquanta tornava i ho feia amb la forma d’efectes especials d’ILM i Guerra de les galàxies en forma de míssils. Un mal que copiava les aparences d’aquells que matava per executar els seus plans de domini mundial amb impunitat.
La vella intuïció del fantàstic convertia en film un ancestral terror humà de tipus paranoic: els altres s’assemblen a nosaltres, humans, però no ho són. Això es converteix en eix temàtic. Vista des de la perspectiva actual, l’alegoria de La cosa es revela amb claredat: estaven fent-se amb el poder unes teories político-econòmiques que anaven a xuclar tota l’energia econòmica social, que anaven a replicar les institucions polítiques buidant-les de contingut, i que anaven a arrasar de dos maneres diferents amb qualsevol resistència que s’hi oposés: en forma de descrèdit social als mitjans de comunicació de masses per a l’oposició interna; i en una destrucció militar de l’oposició externa.
Aquest Nou Ordre Mundial naixent estava a punt d’anunciar el final de la història (i començament de la histèria), ja que estava a punt de derrotar totalment al bloc soviètic, gran colofó reaganià de la Guerra Freda, aniquilat per fi el terror vermell marcià que tanta por havia provocat als cinquanta. Després d’ell vindria el final de qualsevol altre tendència que s’allunyés del pensament únic de l’ortodòxia, un poder fagocitador totalitari.
Aquest període tot just estava anunciant-se a l’any 82. E.T. o La cosa. Què s’ha acostat més a una descripció del que estava succeint aquells dies? Les teories de Reagan eren un alien amable que solament volia tornar a casa o una bèstia insaciable aspirant a l’hegemonia mundial? El període 1973 (primer cop en que s’aplica el neoliberalisme a un país, el Xile de Pinochet) fins a l’actualitat ha vist la multiplicació exponencial d’unes poques fortunes mentre el resta de la població s’empobria. Amb tot, la fam d’aquest nou Moloch ha continuat insaciable, desitjant una nova generació de víctimes que oferir-li en holocaust.
El que a La Cosa era una metàfora, una base científica a l’Antàrtica arrasada per un monstre devorador, ho hem acabat patint tots en l’esfera social. E.T. o La Cosa? Serà qüestió de compartir fraternalment el whisky mentre el fred del desastre social va congelant-nos. Però almenys haurem acabat amb el monstre.
I ara un regal final: la Maruja de 9 Barris en plena acció, anant a la cova del drac i expressant-li el que opina d'ell. Visca!
domingo, 6 de noviembre de 2011
La rebel·lió de les màquines
La banda sonora ideal per aquests temps en que els mercats volen convertir a tots els ciutadans en robots a les seves ordres. We are the robots, i ara toca votar entre Rubalcaba o Rajalcoy. A Catalunya, a més, podem sumar a aquest magnífic elenc el senyor Artur Mas, dels Mas de tota la vida, els de les comptes bancàries a Suïssa. Què divertit!
Que vagin amb compte, no sigui que els robots s’emprenyin i segueixin els exemples citats. Potser ha arribat la hora de la rebel•lió de les màquines.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Alien: el monstre que creix a l’interior dels ciutadans
Un tret que la singularitza d’altres obres és que, a diferència de les altres produccions de ciència-ficció, els personatges d’Alien no són herois militars o científics, sinó simples treballadors, miners que porten un carregament en la nau de camí cap a la Terra. Aquest factor marca ja des de l’inici una lectura en clau social. Els treballadors no es troben en perill per esperit d’aventures o per messianisme, sinó purament per diners; equip de treball d’una corporació neoliberal, els seus rols estan clarament jerarquitzats, i els que s’hi troben en els llocs més baixos de l’escala fan bromes queixant-se de les seves condicions de pagament.
El monstre trencarà el grup, s’introduirà al seu territori i els matarà d’un en un, encara més, entrarà al seu interior, de la mateixa manera que els sindicats van perdre poder durant l’era Reagan i les fàbriques van anar tancant-se o deslocalitzant-se, passant d’una economia industrial a una financera.
Però el monstre no és solament exterior: cada persona pot incubar el seu ou si es manté adormit en els somnis neoliberals de cases en propietat, d’hipoteques varies, d’il·lusions de classes mitjanes. El monstre acaba amb els treballadors. Quan atrapa a una víctima, l’alien fa amb ella un cabdell a la espera de que un ou s’obri i inoculi un hoste a un amfitrió humà, que mantindrà a aquest en coma, somiant amb una casa amb piscina i gespa en propietat, fins a la irrupció estel·lar de l’alien, travessant l’abdomen de la víctima.
El fonamentalisme de mercat manté a la democràcia en un estat comatós, el mínim per tal de que no es pugui acusar al sistema de totalitari explícit, una bipartitocràcia que redueix la participació a votar cada quatre anys i a que el partit guanyador de l’Operació Triomf porti a terme les decisions preses pels mercats. Durant els quatre anys serà l’alien qui mani. Se’n servirà de qualsevol ardit per matar als operaris, acabant amb l’espècie si així o manen els sacrosants mercats.
Però per tal de que aquest sistema tan clarament nociu ja des de la vessant teòrica pugui fer-se un lloc –l’hegemònic, a més a més– requereix d’un aliat intern, algú dintre de la nau Nostronomo que li obri la porta, un androide inhumà però programat pels humans de la corporació, l’empresa propietària, a qui tant li fa la sort dels tripulants. Aquest algú, al món referencial empíric nostre, va ser el sistema polític basat en una democràcia de baixa intensitat. L’androide seria la seva personificació a la fantasia fílmica.
L’alien i la corporació comparteixen interessos. Al marc referencial que serveix de model distorsionat, les grans companyies han incrementat el seu poder gràcies al monstre del credo neoliberalista. L’alien agrada al gran capital, però no a la resta d'humans, simple menjar que oferir en holocaust als mercats, perdó, a l’alien.
L’heroïna de la funció, Ripley, comprèn poc a poc amb què s’enfronten, de la mateixa manera que la ciutadania ha anat descobrint poc a poc l’agenda oculta del bipartidisme, trust financers, la banca i el gran capital. De fet, l’objectiu del viatge dels miners no era recollir el seu carregament, sinó portar incubant en les seves carns l’alien que la corporació utilitzarà pels seus foscos interessos. Un cop els tripulants ho entenen, solament els hi queda la possibilitat de cooperar entre ells per tal de fer fora de la nau a l’alien.
Bon viatge cap a la fredor de l’espai, monstre neoliberal.
martes, 1 de noviembre de 2011
Les ulleres per veure la realitat
John Carpenter converteix en imatges fílmiques la fantasia paranoica per excel•lència, obsequiant-nos amb unes magnífiques ulleres de sol amb les quals podrem veure que s’amaga darrera del paradís tardo-capitalista.
Els reptilians ostenten el poder! És el teu torn: passa't a la resistència.
jueves, 20 de octubre de 2011
El Temps del Somni de l'Home Còsmic (La darrera onada, de Peter Weir)
El protagonista de la pel•lícula, un advocat australià, viu en un ambient de classe alta, està casat, gaudeix de dos filles angelicals i posseeix el somni promès pel capitalisme: un jardí amb gespa rera la casa unifamiliar. Però aquesta il•lusió s’esvaeix quan comença a patir uns malsons en que se li presenten aborígens australians. Just per la mateixa època li proposen el cas d’uns aborígens que suposadament haurien assassinat a un altre.
Com no podia ser d’una altra manera, tenint el títol que té, l’aigua es mostra omnipresent a La darrera onada, primer civilitzada en aixetes, però gradualment desfermada, en pluges torrencials o negres. Els interiors de la pel•lícula són dignes d'en Tarkovski, amb unes cases per on regalima l’aigua, amb la diferència de que al film de Weir les llars encara s’hi mantenen habitades. De fet, ambdós universos creatius es mantenen molt propers, amb una presència d’allò transcendent (Cosmos, Déu?) que pot irrompre (i interrompre) l’existència dels personatges i de la societat, transformant-les.
La darrera onada tracta de la pervivència de l’home còsmic, encara més, de la seva millor adaptació a un temps catastròfic, quan la força de la natura es fa més present, al qual està més preparat pel seu codi cultural l’home còsmic que l’home civilitzat. El ser humà còsmic viu en el temps de l’etern retorn estudiat per Mircea Eliade, un temps cíclic, que es manté accessible mitjançant els somnis, més real que la vida quotidiana del jo civilitzat. Quan l’energia de la natura d’un temps s’esgota, succeeix un cataclisme que regenera el món injectant nova energia, en un cicle etern, sense començament ni final, Gènesis ni Apocalipsis. L’experiència de l’altre realitat és tan forta que absorbeix al protagonista.
Significativament, per saber què està passant, l’advocat protagonista ha de baixar a les clavegueres de la ciutat, on troba una cova, en la qual està dibuixada el secret de les pluges torrencials: el citat cicle còsmic amb les catàstrofe consegüents per foc o per aigua, en aquest cas per aigua, un immens tsunami que submergirà la ciutat.
En tot el tram final s’entrellacen el somni i la vigília, en un estat febril esborrador dels límits entre un i altre. Ha embogit el protagonista, o bé ha entrat al Gran Temps dels Somnis dels aborígens, i viu una visió? O realment s’acosta un tsunami? Tarkovskià també en aquesta múltiple possibilitat, Weir permet que cada espectador triï, depenent de les seves inclinacions.
domingo, 16 de octubre de 2011
L'heroi per antonomàsia del nou ordre mundial
A la darrera pel·lícula de la franquícia Indiana Jones, quan van a afusellar al seu protagonista, aquest crida un «Visca Eisenhower» que no pot ser més significatiu. El president general, avi del neoliberalisme, partidari de la carrera armamentística, de la guerra freda fins a la destrucció completa de l’enemic, recolzat per en McCarthy, de les operacions secretes i il·legals de la CIA i aliat d’un altre general que tiranitzava Espanya per la gràcia de Déu. Aquest és el magnífic governant a qui aclama Indy, quedant retratat a la perfecció.Indiana, l’heroi de l’era Reagan, espia nord-americà que canta visques al president de les bombes atòmiques, la guerra freda i el senador McCarthy, que porta els Estats Units cap a un totalitarisme subtil, presentat per a les grans audiències planetàries com un superheroi. Quants agents de la CIA van ser fans de la franquícia a la seva infància?
El context de la sèrie, les seves implicacions, solament poden funcionar o des de la ignorància del públic o des de la seva submissió ideològica (encara millor totes dues alhora), perquè que es presenti com lluitador de la llibertat a un home que llança vives a Eisenhower o ignora què és la llibertat o té un concepte d’ella molt peculiar –per no dir pervers. Seria com fer passar per un lluitador contra el racisme un membre del Ku-Klux-Klan.
Però a qui si no a Eisenhower podia enaltir l’Indy? Un heroi individualista, que pot solucionar ell sol (bé, amb l’ajuda de l’inevitable familiar) qualsevol conflicte en qualsevol indret perdut del món, amb una valentia i una superioritat davant els pobrets indígenes deguda a la primacia de l’occidental arreu del món, un Indy que no necessita família inicialment, malgrat que en gairebé cada ocasió acabi formant-ne una, moment de retirada del vell guerrer en que Spielberg allunya la càmera i dóna per closa l’aventura, un heroi amb la mentalitat majoritària del temps per tal de que s’omplin les sales dels cinemes i alhora per influir en audiències milionàries, que ja no proclamen visques a Eisenhower però sí a Obama o al Tea Party, depenent de les seves inclinacions prèvies, en qualsevol cas tots dos segments s’identificaran amb Indy.
Aquest heroi és el superhome del temps dels ultracossos neoliberals; destaca per un individualisme que en realitat és aparent, ja que l’Indy forma part d’una societat en la qual s’imposa el pensament únic, amb els vassalls persuadits de ser únics quan en realitat l’entorn els impulsa a esdevenir meres repeticions d’uns pocs prototipus, entre ells l’aventurer «navalla suïssa»: Indy.

Hem apuntat que una de les conseqüències directes dels actes d’Indy era mostrar la superioritat del Wasp sobre la resta de cultures que inevitablement xoquen, amb l’home nord-americà salvant a uns aborígens que no saben resoldre res per ells mateixos. Al temps del final de la història amb el xoc definitiu de les civilitzacions, el triomf final, l’hegemonia absoluta, serà per l’amic Indiana.
Sort per a tothom que al final de la darrera peça de la franquícia, l’ordre còsmic en versió Hollywood acaba imposant-se de nou amb les corresponents noces. Solament falten Eisenhower i McCarthy cridant: «Viva los novios».

viernes, 30 de septiembre de 2011
L'ordre mundial en acció (La guerra dels móns, d'Steven Spielberg)
La trama tan absurda com vertiginosa intenta que l’espectador no pensi en el guirigall orquestrat pel director. Com uns alienígens amb la tecnologia adient per creuar galàxies van a colonitzar un planeta i a aniquilar a la població? Una civilització capaç d’allò encara està tan subjecte a la debilitat alimentària? I poden creuar galàxies però no fan proves per determinar com assimilaran el nou hàbitat? Les fantasies oficialistes de Hollywood estan arribant a un punt de mediocritat intel·lectual que costa d’entendre.
Però bé, acceptem que aquests extraterrestres entre genials i maldestres decideixen convertir la Terra en la seva granja industrial particular. Acceptat la poca traça del pla inicial, trobem de nou dificultats en acceptar cada una de les seqüències, com per exemple la del primer atac. Una de les curiositats dels atacs extraterrestres és que els seus raigs destructors tenen una espècie de sensor que sap destriar entre les víctimes. D’aquesta manera, mata a tots aquells que estan al voltant del protagonista Tom Cruise (o la seva família) però eviten apropar-se perillosament a l’estrella. Índex de probabilitats? Bajanades. Meravelles del mètode de composició de plànol amb l’estrella focalitzada al centre patentat per Griffith.
Però és que es pot invertir el missatge de l’autor i en aquest procés d’inversió trobar un retrat molt més difícil de la realitat actual. Per exemple, la qüestió del petit grup de poder que aprofita un armament tecnològicament avançat per tal d’explotar a la majoria. Els extraterrestres es comporten com si fossin els rectors del nou ordre mundial, sangoneres xuclant l’energia del noranta cinc per cent de la població. L’actuació de l’F.M.I., les oligarquies mundials, et altri es comparable amb la dels extraterrestres, tot i que més discreta, és clar. Els extraterrestres deuen pensar el mateix que l’F.M.I.: per què preguntar-nos per raons alienes tenint pròspers negocis amb els quals fer-se rics i armament per protegir els seus interessos?
Amb aquesta lectura invertim el missatge adotzenat de Spielberg, malgrat que no distorsionem la pel•lícula: solament canviem els destinataris de les al•legories implícites. Els extraterrestres no són terroristes, en absolut. Es coneix cap grup terrorista que posseeixi una tecnologia superior a la dels poders fàctics? No, l’equivalència resulta molt més apropiada d’aquesta manera, comparant-los amb els que han organitzat un ordre que consumeix tota la energia terrestre en el propi benefici del seu reduidíssim grup, aliens que aniquilen tot al seu pas, mentre que humans de la pel•lícula representarien al noranta cinc per cent restant de la humanitat, així com als animals, plantes i minerals, tots ells (nosaltres) cosificats fins al punt de que esdevenen simple sang amb la que alimentar la gana dels extraterrestres de l’elit, explotadors gràcies al seu armament.
Ja no de manera inversemblant, sinó amb una nova categoria que supera allò miraculós per explicar-se, dels pocs supervivents de la matança extraterrestre gairebé tots pertanyen a la família d’en Tom Cruise, i això malgrat que no es troben al mateix lloc i que les seves circumstàncies han esdevingut mol diferents. Potser aquests són els benèfics efectes de la Cienciologia. Sembla que malgrat l’aparença de film de ciencia-ficció terrorífica, amb un tractament que pretén certa duresa formal i de contingut (és molt més despietada que la versió dels cinquanta, el que denotaria un món més dur ara que als cinquanta, en plena guerra freda; no sembla estrany?), en realitat formi part del subgènere de fantasies Disney. Hi ha coses que mai canvien, i una d’elles és la fórmula Spielberg d’entreteniment familiar. Cal espectacle per tal de que el nou/vell ordre mundial es distregui, i el senyor Spielberg sap preparar shows com cap altre.

