Existeix una versió en català a Edicions 62 esgotada, o gairebé.
Esperit de la missatgeria
«Había comenzado el período de Siva el Restaurador. La restauración de todo lo que hemos perdido», Philip K. Dick, Valis.
viernes, 22 de agosto de 2014
Les insòlites sincronies (Submón, Don DeLillo, 1/3)
martes, 19 de agosto de 2014
La casa de les set teulades (Nathaniel Hawthorne)
A La casa de les set teulades, Nathan Hawthorne, una casa inevitablement d’estil gòtic americà és escenari sinistre d’una lluita entre nissagues. En plena caça de bruixes, amb el judici de Salem com màxim exponent, Maule es acusat i condemnat per fetiller. L’acusador Pyncheon es farà amb les seves possessions, molts sospiten que, de fet, el judici ha sigut una excusa per apoderar-se’n. Entre les diverses claus simbòliques que pot contenir una casa (la personalitat) una de les més importants és la personificació d'un estat col·lectiu. La casa de les set teulades com metàfora de cert esperit genuïnament nord-americana.
D’aquest relat de Hawthorne parteixen moltes de les narracions nord-americanes des de la seva publicació. Per exemple, Gótico carpintero dialoga amb aquest clàssic. En un altre registre, també té el seu pes en la llarga tradició de les històries sobre una casa embruixada.
Existeix una bona edició en català, publicada per Edicions de 1984.
viernes, 15 de agosto de 2014
Cine y epidemias: Vinieron de dentro de... David Cronenberg
En su ópera prima como largometraje, Vinieron
de dentro de (Shivers, David
Cronenberg, 1975), el director canadiense escogió la trasgresión, con una
fantasía sobre lo sexual y lo dionisíaco, muy cargado de resonancias
freudianas. Expuso los temores sexuales de la mentalidad conservadora, un
material psicológico latente hecho fantasía visual. El tono social de
Cronenberg es crítico hacia la sociedad pero sin dogmatismo ideológico. «Cronenberg
no cree que su obra sea política, pero al considerarla como una fuerza que
establece orden dentro del caos social, establece un vínculo con el arte,
porque este está inmerso también en la estructura social» (Gorostiza , J., y
Pérez, A. (2003), David Cronenberg,
Madrid, Cátedra, 2003 , p. 30).
El filme está ambientado en un edificio casi autónomo y de apartamentos
lujosos. Un investigador universitario ha obtenido una beca para dar con un
parásito que colabore en el buen funcionamiento del organismo; sin embargo, los
resultados no son los esperados, y el profesor acaba matando a una mujer y
suicidándose. Mad doctor, la cosa se
le ha ido de las manos y ha creado un peligroso parásito que se distribuye
especialmente mediante las diversas variedades de prácticas sexuales, un
dominio de eros que los parásitos estimulan hasta que posee por entero a la
voluntad de la gente. Según su creador, el parásito combina el afrodisíaco con
la enfermedad venérea y provocara que la existencia pase a ser una orgía
interminable. Las formas de sexualidad que explora la película están claramente
marcadas por la violencia, con Eros y Tánatos hermanados. Según se desprende
del filme, un virus vinculado a la sexualidad exacerbada lo tiene todo para
propagarse sin freno.
Los personajes de Vinieron de dentro de… dan la impresión
de tener múltiples conflictos de
relación, fieles ciudadanos del tardocapitalismo, burgueses marcados por la
sexualidad y su interpretación freudiana-lacaniana. El portador del parásito lo
ha adquirido en contacto con una mujer licenciosa con la cual engaña a su
esposa. El hombre se comporta como un egoísta que distribuye parásitos sin preocuparse
por las consecuencias de su proceder. De hecho establece una relación amical
con los huéspedes que porta en sus intestinos.
El protagonista, último superviviente en el bloque de apartamentos de
lujo, representaría lo apolíneo en una versión cientificista racionalista;
hasta el final, intenta imponer un orden, reprimir, legislar en la selva
ilimitada de las pulsiones sin que pueda contener de ninguna manera a Dionisos,
lo que se plasma en esas imágenes finales, en que los vecinos, a la manera del cortejo
del dios, rodean al moderno Penteo en el césped y luego acaban lanzándolo a la
piscina, lo fluido por antonomasia, a una orgía en la que le transmitirán el
parásito.
En la conclusión del filme se escenifica el gran temor para lo apolíneo: que el
superego patriarcal quede a disposición del Ello asilvestrado. En el noticiario
final, se adivina la reacción para impedir la propagación, de fracaso predecible.
La interpretación de la película como una crítica a la represión burguesa
de lo sexual no exime de una alerta sobre la potencia peligrosa de esa energía
primaria, tal y como apunta González-Fierro (González-Fierro, J.M., D. Cronenberg. La estética de la carne,
Madrid, Nuer, 1999, p. 43). Pero para no caer en las acusaciones a Cronenberg
de reaccionario (como se hizo durante mucho tiempo), no hay más que comparar
este filme con el subgénero del psychokiller,
el subgénero de terror por excelencia durante el reaganismo, caracterizado por
la muerte invariable de aquellas parejas practicantes de sexo. En plena resaca
de la liberación sexual, Vinieron de
dentro de… muestra sus límites y riesgos.
viernes, 8 de agosto de 2014
L'estranya manera de ser comercial de William S. Burroughs
Diferent, de William Burroughs (Queer)
forma un díptic amb Ionqui, dues
novel·les escrites amb plena voluntat d’épater
la bourgeoisie, amb la pretensió de guanyar uns quants dòlars gràcies al
possible escàndol que provoquessin ambdues.
Totes dues
furguen en l’abjecció, però sempre en un registre encara realista, en que es
manté el registre mimètic respecte a la societat de Burroughs, a la seva
biografia a la versemblança dels episodis inclosos o fins i tot a l’experiència
cognitiva “normal”, un registre narratiu que abandonaria per l’experimentalisme
a l’Esmorzar nu o La màquina tova. Amb Diferent l’escriptor buscava una obra
més convencional, tot i que la intenció mercantilista no va sortir com havia
previst, ja que va trigar més de trenta anys en publicar-la.
Degut a la
diferència entre l’època de l’escriptura i la de la publicació Burroughs va
afegir una introducció en primera persona que crea una distància entre l’autor
i el moment de creació de la novel·la. El recurs li permet transmetre molta més
sensació de realitat, com si el contingut del llibre tingués correspondència
amb la seva vida –sigui aquest fet autèntic o no– , un to confessional gràcies
al qual obté una gran força empàtica. L’estratègia narrativa de pretendre que
tot es basa en fets efectivament viscuts fa que el lector s’identifiqui més
intensament amb personatges i història, com també succeeix amb el realisme
brut, estil molt proper a Queer.
En canvi, en els
capítols del Queer original, els
escrits trenta anys abans, Burroughs va triar un major grau de distància, amb
una tercera persona que es manté en bona mesura subjecte al protagonista,
William Lee, però que en ocasions fins i tot manifesta els pensaments i
sentiments no explicitats d’algun altre personatge, com l’objecte de l’amor de
Lee. William Lee actua com alter ego de Burroughs, tal i com també succeirà en
la magna opera de l’escriptor, l’Esmorzar
nu.
Potser el més
interessant siguin fragments de xarlatanisme de William Lee en que deforma la
realitat amb la seva gran capacitat imaginativa, com posseït, en un trànsit en
que ni controla ni crea el discurs, fragments en que s’avança molt de l’esperit
de l’Esmorzar nu, malgrat que amb
unes formes més convencionals.
Finalment,
apuntar el desencert de la traducció del títol. Marieta hauria sigut molt més encertat. Es tractaria d’un exemple més
de l’intent de suavitzar que ha caracteritzat molt sovint les traduccions al
català.
lunes, 21 de julio de 2014
El arte como polinizador de realidades (Epidemic, de Lars Von Trier)
La relación de Von Trier con el género fantástico apocalíptico es muy
fructífera, con ejemplos tan significativos como Melancholia (Lars Von Trier, 2011); en una de sus primeras
producciones el cineasta intuyó el buen filón que constituían las pandemias,
aunque en su caso vinculó la naturaleza contagiosa con el efecto que causa el
arte en el receptor.
El hilo argumental de Epidemic (Lars
von Trier, 1987) pretende desvelar un proceso de creación de películas que pone
a la vista las falsedades impuestas por la industria, y eso que no se retrata
la situación en Hollywood. Unos guionistas de cine tienen problemas para
comenzar un guión planificado previamente, por lo que al final, tras no poder
pasar sus difusas ideas a la página, deciden cambiar de proyecto, hastiados .
Escriben en pocos días sobre una plaga de peste siglos atrás. Un grupo de
científicos de la película dentro de la película (son los años de plena
eclosión de la metaficción y todo lo que comporta) cree probable que una crisis
epidémica se produzca en breve. Incluso hay señales simbólicas que lo
profetizan. Pero un médico significativamente llamado Mesmer renuncia a seguir las
directrices de sus colegas.
La vida acaba imitando al arte, trasladándose del mundo de la estética a
la dimensión referencial para los guionistas. El arte pasa a ser un elemento
transformador que insufla una dirección u otra el referente cultural que lo
alumbra, casi como esas melodías-semilla wagnerianas de las que brota la opera
entera. Pues el arte resultaría el universo-semilla que transforma al mundo.
El cineasta lo expone
argumentalmente con una de las secuencias más desgarradoras de las últimas
décadas. Mediante una mesmerización los guionistas envían a una hipnotizada al
universo del guión que están preparando; ella deviene testigo del horror de la pandemia. En una de las secuencias de llanto más salvajes de la historia del
cine, la mujer queda tan traumatizada que se contagia anímicamente por la
enfermedad, y la transporta con ella a la esfera de los guionistas, a los que
se la transmite. El arte poliniza al mundo referencial, al que aporta un tipo
de energía u otro. Tratándose de una obra sobre una pandemia, el sentido nocivo
de lo que se comunica está claro.
En el debe de Von Trier hay que apuntar su escaso éxito al lograr una
dimensión cósmica a lo escenificado, pese a sus intentos; las ideas están solo
sugeridas, presentadas de una manera muy difusa sin alcanzar un estado poético
más que en pocos momentos; más acertado se muestra al reflexionar sobre la
historia poética –Von Trier siempre se muestra más lúcido en la crítica que en
la elaboración de sus propuestas–, tema central en ese punto de su trayectoria,
con los horrores del nazismo y de la Segunda Guerra Mundial todavía supurando
por las heridas del continente, en especial en el centro de Europa, claro. A
ello dedicaría la tercera parte de la trilogía, Europa (Zentropa, Lars
Von Trier, 1991).
sábado, 5 de julio de 2014
Maleïts positivistes (La ocasión, Juan José Saer)
La ocasión, de Juan José Saer, tracta del deliri, sigui
mitjançant una cosmovisió particular, sigui derivat de la gelosia, la que sent
el protagonista de la seva muller, molt més jove que ell, i el seu soci a
l’Argentina, també més jove.
El protagonista
és un mentalista amb suposats poders psíquics que ha de fugir d’Europa enrabiat
contra els escèptics, ja que l’han humiliat públicament quan demostrava en un
espectacle públic els seus poders telequinètics i telepàtics, un espectacle en
el que ell doblega culleres o endevina el que ha dibuixat gent del públic.
Malgrat sortir-se’n, els escèptics creuen que hi ha trucs d’il·lusionista, com
demostra un d’ells. El mentalista fuig a l’Argentina. Emigrat a Argentina, l’home
rememorarà aquell episodi traumàtic; planificarà obsessivament el seu retorn
triomfal a Europa, en el que obligarà als positivistes a reconèixer el seu
talent i la veritat de la seva cosmovisió.
Si al seu passat
hi ha una ferida sense curar, en el present l’home sospita que la seva dona l’està
enganyant amb un col·laborador jove. L’home amb qui sembla flirtejar la muller
forma part d’una família de potentats de la regió, fill d’un ric terratinent
amb qui no s’entén; el jove prefereix les lletres als negocis; a més de la seva
cultura, ha vist món perquè va viatjar per la vella Europa, una excusa per
allunyar-se de la seva família, amb qui no s’adiu, crític amb les seves costums
salvatges, les pròpies de grangers a les grans planes argentines cap al 1900. El
triangle amorós encara es complica més quan la dona queda prenyada; en lloc de
d’alegrar-se, el mentalista desconfia de la seva paternitat.
La ocasión crea un in crescendo de deliri. El deliri governa
la vida dels peculiars personatges, motivat tant per les seves creences com per
les passions o pels malaltissos passats viscuts. La gelosia, el testimoniatge
de les violacions d’un pare a les seves filles o l’agonia per la pesta
constitueixen diverses maneres de conferir al relat una atmosfera mòrbida.
Destaca per la
construcció al·lucinada el personatge
d’un noi mig boig i gairebé mut, però amb arrencades vaticinadores en forma de
dos octosíl·labs de sentit enigmàtic, en un trànsit similar al de la pitonisa;
entre els profetes, sibil·les i demés, uns quants perden l’oremus durant el
trànsit (posseïts pels deus, els daimons, els morts o el que sigui), un segon
tipus no en tenen mai, de seny, mentre que uns tercers que mantenen la
consciència. El noi pertany al segon grup, els beneits tocats pels deus. El
vaticini servirà per a que el protagonista torni a la seva obsessió inicial: la
planificació d’un retorn gloriós a la metròpoli parisenca per derrotar als seus
enemics positivistes.
La novel·la es
presenta amb llargues escenes i fins a cert punt banals, però amb el grau de
tensió introduït pels dubtes del gelós, que el porten a possibles errors
perceptius, a captar senyals entres els dos suposats amants. La narració demostra
la gran habilitat tècnica de Saer, el seu domini del fraseig i de la llengua,
juntament amb una profunditat conceptual admirable. Amb tot, em sembla una obra
menor si se la compara amb altres textos de l’escriptor argentí.
viernes, 13 de junio de 2014
Embolicar-se amb la teranyina (L'adversari, d'Emmanuel Carrère)
La novel·la L’adversari d’Emmanuel Carrère indaga en
la capacitat humana de crear ficcions enganyoses i en les conseqüències
inevitables que comporten les mentides. Amb un text a mig camí entre el document,
l’assaig i la novel·la, Carrère construeix un relat sobre el misteri del mal,
la ductilitat de la pròpia identitat, els límits de la confiança i, a la fi, la
farsa a la que sembla procliu el món present, amb les seves exigències de
popularitat o èxit. Què fer quan es fracassa? La mentida, dita en una cultura
que té en poca estima certs valors ètics, sembla la solució més simple.
Però sobretot el
relat tracta de la monstruositat real, la del psicòpata, i la normalitat, la
pertorbadora mediocritat dels ingredients que construeixen un crim, fins i tot
el més terrible. La tesi principal podria semblar-se a la d’un telefilm de
migdia, amb un anodí i ben educat veí de la cantonada que amaga un assassí.
Durant un parell
de dècades Jean-Claude Romand va teixir una teranyina de mentides sobre la seva
vida a la que va enganxar la dona, els fills, els pares, els amics. El que
explicava sobre la seva quotidianitat era una invenció que mantenia amb talent
i grans esforços, projeccions dibuixades en la boira sobre el no-res. Quan les
circumstàncies van posar en perill la gran farsa, Romand va assassinar dona,
fills, mare i pare.
El monstre de la
mentida inicial va anar creixent amb cada excusa, pensada per eludir la
responsabilitat del primer error. L’home no va poder escapar de la ficció que
va crear en un moment d’extrema solitud, un tema aquest que es manté en tota la
història. El miratge que va representar Romand és justament el que li va
permetre obtenir el que desitjava. Com renunciar-hi?
I acte seguit
sorgeix una pregunta evident: com sufragar un somni molt costós, encara més en
un país com Suïssa? Per sostenir-lo, va haver d’estafar a tothom al seu
voltant, en una estafa que va sumar a moltes persones de la seva xarxa de
familiars, amants i amics; en teoria els hi gestionava els diners
dipositant-los a termini fix amb unes condicions favorables. Els diners li
servien per mantenir que treballava a l’OMS, l’Organització Mundial de la
Salut, quan en realitat era un desocupat més. Inversemblantment, Va aguantar la
doble mentida dels diners al banc i de la seva feina a l’OMS durant molts anys.
Familiars i amics no eren conscients de la il·lusió en que estaven immersos, i
que eren ells qui estaven pagant el fictici sou d’alt executiu de Romand.
Encara que sembli increïble, va aconseguir mantenir la ficció durant varis
lustres, període en el que va viure sovint de manera molt humil, malgrat en
teoria ser un alt executiu de l’OMS.
Però el
tractament de Carrère és l’oposat a la mirada amb presses o als prejudicis que
hauria rebut la història si hagués servit per a un telefilm convencional. L’enigmàtica
història real tràgica mereix la compassió de l’escriptor cap a l’acusat, a qui
jutja com un pobre home introduït dintre d’un mecanisme infernal que no podia
deturar, alimentat mentida rera mentida, cadascuna amb l’objectiu de justificar
l’anterior, però incrementant la bola de neu fins que l’allau s’ho va emportar
tot. L’escriptor es centra sobretot en ell, el criminal, i no amb les víctimes
–potser haurien merescut més espai, malgrat que, a diferència del cas del
criminal, ells ja no tenien veu per explicar-se–.
La matisada pietat
que li provoca l’assassí a Carrière, la de qui empatitza amb l’home atrapat per
una trampa disposada per ell mateix, li aporta al relat un to singular molt
apreciable, un gran encert del llibre. L’autor evita així el clàssic reportatge
amb psicòpata de tipus periodístic, la indagació fascinada per l’horror, o el
pamflet justificador o la reprovació castigadora.
El reportatge no
respon a les preguntes que es planteja. Podem viure una vida fonamentada en la
mentida? Al mateix temps, podem viure sense elles? I podem escapar a les
conseqüències dels nostres actes, o són inexorables?
A hores d’ara,
Romand continua a la presó, condemnat a cadena perpètua, de la que ha de
complir com a mínim 22 anys
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